Deportiva
La práctica del deporte
favorece el desarrollo físico, mental y social del niño, y si la combinamos con
una dieta equilibrada, estaremos ayudando a que se desarrollen saludables y
felices. Pero tampoco nos vayamos a los extremos y obliguemos a los pequeños a
convertirse en deportistas de elite, por el contrario, el deporte debe ser
acorde a su edad y a sus capacidades. No vamos a pedirle a un niño con escasa
motricidad que practique gimnasia olímpica. Cada uno tendrá el deporte que
mejor le venga.
En el plano social, el
deporte favorece la comprensión de las normas establecidas, fomenta la
responsabilidad y les permite manejar la vivencia de los fracasos y los éxitos.
Por tanto, constituye una experiencia enriquecedora desde el punto de vista
intelectual, físico y vivencias que propician un desarrollo saludable y pleno.
Por eso debemos
considerar, que si bien el deporte puede favorecer su crecimiento si es
practicado correctamente, del mismo modo, puede perjudicarlos si nos lo tomamos
a la ligera. Existe un protocolo acerca de las edades adecuadas para cada tipo
de ejercicio a fin de evitar lesiones y problemas futuros.
Para niños menores de 5
años, es necesario que se fomente su desarrollo psicomotor, antes de emprender
la práctica de algún deporte. Deben adquirir previamente habilidades de
coordinación y equilibrio.
Entre los 6 y 10 años,
comienza el desarrollo de la fuerza muscular, en este momento están aptos para
practicar deportes.
Entre los 10 y 14 años,
adquieren destrezas aeróbicas, aumentando su espectro de actividades.
Entre los 14 y los 17
años, ya poseen buena fuerza muscular, por lo que pueden encausarse a una
práctica particular.
En pocas palabras.
Deja que el niño se
divierta y queme sus etapas poco a poco



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